1 may. 2014

De mi privilegiado. P.S.

A la noche se empiezan
a encender las preguntas.
Las hay distantes, quietas,
inmensas, como astros:
preguntan desde allí
siempre
lo mismo: cómo eres.
Otras,
fugaces y menudas,
querrían saber cosas
leves de ti y exactas:
medidas
de tus zapatos, nombre
de la esquina del mundo
donde me esperarías.

Tú no las puedes ver,
pero tienes el sueño
cercado todo él
por interrogaciones
mías.
Y acaso alguna vez
tú, soñando, dirás
que sí, que no, respuestas
de azar y de milagro
a preguntas que ignoras,
que no ves, que no sabes.
Porque no sabes nada;
y cuando te despiertas,
ellas se esconden, ya
invisibles, se apagan.
Y seguirás viviendo
alegre, sin saber
que en media vida tuya
estás siempre cercada
de ansias, de afán, de anhelos,
sin cesar preguntándote
eso que tú no ves
ni puedes contestar.

Lo siento por calentaros y la cabeza y sobretodo por mi bordería.


Bang

¿Hablo?
¿De verdad queréis que hable?

Si hablo, si digo todo lo que pienso estoy segurísima de que ni a vosotros ni a mi me va a gustar. Tampoco es que en este mismo instante e importe lo que penséis porque por mi cabeza sólo pasan cosas negras. Me dan ganas de correr y llorar y pegarme con todo lo que esté a mi alrededor y rajar con un cuchilla la cara de todo el mundo que se me cruce. Soy bestia, lo admito y cuando estoy en caliente no hay quien me quite la mala hostia. ES muy fácil, o no me habláis y me dejáis en paz de una puta vez o me lio a gritaros y a echar en cara todo lo que llevo acumulado, por pequeño e insignificante que sea, lo escupo, pero lo escupo con asco y desde el fondo de mi pecho.

Si hablo, me voy a encontrar sola, lo sé, más sola que la una porque hablaré desde mis pensamientos y gritaré si me da la gana y aunque no lleve la razón, me la sudaría porque estoy tan harta que me da asco todo. Me da asco ahora, me da asco estar incluso aquí escribiendo porque sé que ni siquiera estoy escribiendo decentemente.
Y eso, que estoy sola, si. De verdad que parecía que había aprendido pero mira tu por donde, pero mira tu por donde, parecía que la situación iba a cambiar pero no. Todos, absolutamente todos sois iguales. Asquerosos, egoístas y sobretodo y ante todo, hipócritas. Sí, es así y quien lo niegue es que está ciego y es gilipollas sinceramente.

Mirad, nadie se salva. No he encontrado a nadie que se salve de ser imbécil, de verdad que escribiendo esto y pensando como pienso, yo también soy una imbécil que se cree diferente; por esto mismo siempre digo que la sociedad es una puta mierda y sí, yo también formo parte de ella. Y lo repito, todos me dais asco. Ojalá alguien se salve. Ojalá. Pero no. Todos somos de barro sucio.
Debí de haber aprendido, mira que me lo digo siempre incluso yo se lo digo a los demás, y sin ningún problema lo digo todo a quien sea y como sea, me da igual.

Mirad, ya me he cansado de pensar y seguir teniendo estos pensamientos que me agotan y me hacen desconfiar más y más de todo el mundo y de mi misma, así que aquí lo dejo payasos. Porque sois todos unos payasos.