9 jul. 2011

SUEÑOS


nuestras narices se rozan, estamos uno enfrente del otro, unidos, fundidos. Miro en tus ojos, esos ojos aceituna que hacen perderme en la intensidad de tu mirada. Siento tu respiración en mi pecho. Tus manos me pasan por la espalda, me aprietas contra ti como si no quisieras que me fuera. Estoy segura junto a ti. Fijo en tus labios, en tus indescriptibles labios, un enigma encierran. Entonces mi mano sin quererlo va a tu pelo rizado y enredado. Mis dedos juegan con él peinando y entrelazando tus mechones morenos. No hay comparación posible con lo que siento. Una sensación de alegría, felicidad, diversión, ternura y amor mezclada. No lo puedo explicar, entonces, de repente ese dolor me arrastra hacia la realidad. De nuevo el sufrimiento está aquí. Despierto en mi sueño, si, mi sueño de tenerte, de abrazarte y de besarte. De no soltarte jamás. Ahora mi sensación es fácil de describir; tristeza se podría decir. Me doy lástima de soñar lo que sueño, de vivir lo que vivo y de esperar lo que espero.